20 de enero de 2013

Los medicamentos podrían fomentar las conductas compulsivas en algunos pacientes de Parkinson, según un estudio


Aunque algunos pacientes de enfermedad de Parkinson sufren de cambios psicológicos y quizás de repente comiencen a apostar, a comer o a comprar de forma compulsiva, es probable que la causa sean los medicamentos que toman, y no la enfermedad en sí, muestra un estudio reciente.
Un experto que no participó en el estudio dijo que ese tipo de problemas conductuales pueden suceder en los pacientes de Parkinson.
Los trastornos del control de los impulsos "afectan a un número pequeño pero significativo de pacientes, e incluyen las apuestas patológicas, la hipersexualidad [conocida comúnmente como "adicción al sexo"], la comida compulsiva o el abuso de fármacos", señaló el Dr. Martin Niethammer, neurólogo del Centro de los Trastornos del Movimiento North Shore-LIJ en Great Neck, Nueva York.
Lo que no ha estado claro es cuál es la fuente de esas conductas, anotaron los investigadores.
"Hace cierto tiempo sabemos que esas conductas son más comunes entre las personas que toman ciertos fármacos para el Parkinson, pero no sabíamos si la enfermedad en sí conlleva un mayor riesgo de dichas conductas", señaló en un comunicado de prensa de la revista Neurology el autor del estudio, el Dr. Daniel Weintraub, de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. El estudio aparece en la edición del 8 de enero de la revista.
Weintraub y colegas preguntaron a 168 personas recién diagnosticadas con enfermedad de Parkinson que aún no tomaban ningún medicamento sobre sus síntomas de control de los impulsos, como las apuestas o las compras compulsivas. También les preguntaron sobre otras conductas, como el deambular sin propósito, dar golpes o la repetición excesiva de conductas como la manipulación y la organización de objetos.
Las respuestas de los pacientes se compararon con las de 143 personas de edades similares que no sufrían de la enfermedad.
El estudio reveló que alrededor del 20 por ciento de las personas de cada grupo tenía síntomas de un trastorno del control de los impulsos. Los investigadores concluyeron que los pacientes de Parkinson no eran ni más ni menos propensos a presentar estos síntomas que las personas sin la afección.
"Estos resultados proveen más evidencia de que los trastornos del control de los impulsos que ocurren en las personas con Parkinson se relacionan con la exposición a los medicamentos asociados con la dopamina, no con la enfermedad misma", planteó Weintraub. "Se necesitan más estudios para determinar si el 20 por ciento de las personas que tienen algunos síntomas de estos trastornos son más propensos a desarrollar trastornos del control de los impulsos una vez inician el tratamiento para el Parkinson".
Según Niethammer, el nuevo estudio "amplía la creciente evidencia de que estos trastornos del control de los impulsos se relacionan con el tratamiento, y que no son una característica intrínseca de la enfermedad de Parkinson".
Esto significa que si esas conductas se presentan, "lo más probable es que se relacionen con el tratamiento, y tal vez haya que cambiar o dejar de tomar los fármacos si es posible", añadió.
Otra experta aseguró que el estudio plantea problemas interesantes.
"Una pregunta interesante es si la susceptibilidad al desarrollo de los trastornos del control de los impulsos con los medicamentos del Parkinson se debe a la enfermedad de Parkinson, o a otros factores de riesgo, como la genética", señaló la Dra. Kely Changizi, codirectora del Centro de Neuromodulación del Centro Médico Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York. "O sea, ¿si se administraran dosis altas de agonistas de la dopamina a personas sanas, desarrollarían trastornos del control de los impulsos con la misma frecuencia que los pacientes de Parkinson?".
Según Changizi, "sabemos que los pacientes de síndrome de piernas inquietas, que no sufren de enfermedad de Parkinson, pueden desarrollar trastornos del control de los impulsos cuando son tratados con una dosis más altas de agonistas de la dopamina [un tipo de medicamento para el Parkinson]. Este trabajo es una contribución interesante al campo de los trastornos del movimiento, y clarifica una controversia anterior".
Aunque el estudio halló una asociación entre los fármacos para el Parkinson y las conductas compulsivas, no probó una relación causal.
El estudio fue financiado parcialmente por las compañías farmacéuticas Abbott, Biogen Idec., F. Hoffman-La Roche Ltd., GE Healthcare, Genentech y Pfizer Inc.

No hay que culpar al Parkinson por las adicciones: estudio


 A pesar de la preocupación de que los pacientes con Parkinson son más propensos a volverse jugadores o compradores compulsivos, un nuevo estudio revela que los pacientes sin tratar no sufren de más adicciones que la población sin el mal.
"Esta es una prueba más de que el aumento de la frecuencia (de las adicciones) en los pacientes con Parkinson es por los tratamientos y no la enfermedad", dijo el doctor Daniel Weintraub, autor principal del estudio de la Escuela Perelman de Medicina de University of Pennsylvania, Filadelfia.
En el 2010, Weintraub había hallado que en los pacientes tratados con ciertos medicamentos para el Parkinson se triplicaba el riesgo de no poder controlar los impulsos al apostar, comer, comprar o tener relaciones sexuales (ver noticia de Reuters del 10 de mayo del 2010 en http://reut.rs/UU9GK9).
Los llamados agonistas de la dopamina, como Requip o ropinirola (GlaxoSmithKline) y Mirapex o pramipexola (Boehringer Ingelheim), estimulan áreas del cerebro en las personas con Parkinson para mejorar los movimientos y reducir la rigidez y los temblores.
Los pacientes con esta enfermedad incurable tienen problemas con los movimientos, el control muscular y el equilibrio. Pueden desarrollar parálisis y morir. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos estiman que unas 500.000 personas padecen Parkinson y cada año hay 50.000 nuevos casos.
El equipo de Weintraub, cuyos resultados publica Neurology, entrevistó a 168 personas con Parkinson sin tratar y a 143 personas sanas. A todos se les preguntó si apostaban, comían, compraban o tenían conductas sexuales compulsivamente. Los autores no hallaron diferencias significativas entre los grupos en cuanto a las conductas compulsivas.
El 1 por ciento de cada grupo dijo que tenía problemas con los juegos de azar, mientras que el 2-3 por ciento era adicto a las compras y el 3,5-4 por ciento tenía adicción al sexo. El 20 por ciento de los participantes de cada grupo no podía controlar los impulsos.
"Este estudio respaldaría la asociación con los medicamentos utilizados", dijo la doctora Anhar Hassan, que no participó del estudio e investiga sobre los trastornos del movimiento.
Hassan, de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, explicó que la relación entre las terapias para el Parkinson y las adicciones se descubrió entre el 2003 y el 2004; desde entonces, es un efecto adversos conocido en los pacientes con Parkinson.
"Es rutina advertir a los pacientes sobre ese efecto secundario potencial cuando les indicamos comenzar estas terapias", dijo la investigadora. Por eso, los médicos pesquisan esas conductas en las consultas. "Pueden ser bastante devastadoras."